The Eye Of The Tiger
 El domingo 12 de agosto se conmemoró un año más del fallecimiento del gran campeón e ídolo de Santiago Tianguistenco, Estado de México, Salvador Sánchez Narváez, que a pesar de que ya son 30 años de su deceso, continúa vigente en el recuerdo de la gente.
Así quedó comprobado una vez más en el homenaje póstumo que se le rindió.
Al medio día, cientos de personas se dieron lugar en la iglesia, donde se ofreció una misa para recordar al desaparecido “campeón del pueblo”.
José Sosa Baeza, amigo de la infancia, recordó que en la primaria a Salvador le gustaba mucho el deporte, y aunque era un niño tranquilo, una vez peleó con un compañero y le ganó con facilidad sin conocer aún el boxeo.
Alrededor de la una y media de la tarde, centenas de personas visitaron el panteón que está a un costado de la iglesia, donde estuvieron presentes sus hermanos y su madre, Doña María Luisa Narváez, además de amigos, periodistas, fanáticos, boxeadores y ex campeones mundiales, y al ritmo del mariachi, dejaron en su tumba fotografías, arreglos florales y recuerdos del gran campeón.
Representantes del municipio de Santiago Tianguistenco, dedicaron unas palabras al ex campeón pluma y destacaron la grandeza, sencillez y humildad que siempre lo caracterizaron.
Adolfo Medina, vecino y amigo de Salvador, comentó que se siente afortunado al haber contado con su amistad y que siempre lo apoyó desde sus primeras peleas en Veracruz y el Distrito Federal.
Posteriormente, alrededor de las tres de la tarde, se ofreció una comida en el auditorio municipal, donde en la entrada del recinto se exhibieron artículos personales de Sánchez Narváez, dentro de los cuales destacó su Mustang clásico, colocado a un costado de el monumento que se levantó en su honor.
Quién no paso desapercibido fue el campeón CABOFE pluma, Salvador Sánchez II, que además de tener un gran parecido físico con su tío, reiteró la gran admiración que siempre ha sentido por él.
Don Agustín Palacios, primer entrenador de “Sal”, revivió la satisfacción que sentía al verlo como campeón mundial, y aunque ya no trabajaban juntos en el gimnasio, Salvador visita constantemente a Don Agustín y familia por el gran cariño que existía entre ellos.
Y así transcurrió un aniversario luctuoso más de “Sal” Sánchez, quién nunca será olvidado en el mundo del boxeo, pero sobre todo, nunca será olvidado por la gente del pueblo que lo vio nacer y quienes siempre llevarán en sus corazones al ídolo de Santiago Tianguistenco.
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